viernes, 3 de julio de 2020

Video y resumen del 1º Encuentro de experiencias de nodos de consumo agroecológico LAS RUTAS SANAS DEL ALIMENTO

VIDEO Final y resumen del 🌱🍋1º Encuentro de experiencias de nodos de consumo agroecológico LAS RUTAS SANAS DEL ALIMENTO 🌻

El encuentro fue tan nutritivo que nos despedimos con el corazón lleno, deseando hacer pronto la próxima juntada.
Del mismo participaron cerca de 100 compañerxs de todo el país, de diferentes espacios - nodos, al mismo tiempo que fue visualizado en vivo por Youtube por varios cientos de personas más. Es maravilloso todo lo que se está haciendo, el entramado de quienes hacemos los nodos, tejiendo las redes en silencio y amorosamente, para multiplicar´las experiencias y fortalecer estas redes esenciales. Trabajamos como polinizadores, o como hormigas, y los nodos en red permiten que los alimentos sanos que cultivan y producen las familias agricultoras y emprendedoras, lleguen a los hogares.
Algunos sentipensares fueron ampliamente compartidos y se repetían. Las motivaciones que nos llevan a armar nuestros nodos son variadas, pero coincidimos en que somos más que un espacio de entrega de bolsones de verduras. Somos espacio de encuentro barrial y cultural, 🌱somos puentes, semilla, espacio de difusión, conciencia y recuperación de saberes, que hacen a la construcción de la Soberanía Alimentaria, entendida como la capacidad de autodeterminación, como grupos y comunidad sobre con qué y cómo alimentarnos mientras cuidamos la tierra y la vida.

Otras ideas que surgieron fueron que los formatos de nodos son tan biodiversos como nosotrxs. Cada cual se crea y se construye de acuerdo a sus necesidades y posibilidades. Desde ahí intentamos crecer para que la brecha entre el origen del alimento sano y la mesa, sea cada vez más pequeña. Unirnos a productores y consumidores en un solo circuito que genera alimento sano, seguro y accesible. Fomentamos la agricultura ecológica al promover una mayor demanda en los barrios, la autonomía y la autogestión para que las familias salgamos de la dependencia. Para ello es esencial ubicar a la semilla como el origen de todo, así que las huertas comunitarias también pueden ser parte del trabajo del nodo, impulsando bancos de semillas, su reproducción y circulación responsable. Nos importa el recupero de saberes ancestrales y los recetarios, la espiritualidad y la empatía con los pueblos fumigados, el sentido de comunidad y la ecología amplia, más allá de la agricultura. Algunos de los principios o valores que nos guían son: el cooperativismo, la autonomía alimentaria, somos una sola Salud con la Tierra, las infancias saludables, la agroecología.
Seguimos tallando, paso a paso, las rutas sanas del alimento, de manera colectiva y solidaria.
Gracias a todxs lxs que nos acompañaron !!


Hacia una Cátedra de Soberanía Alimentaria UNQ, Mercado Territorial - Agricultura Familiar, Bolsón Colaborativo, ReddeHuertasComunitarias y Frente de lucha por la Soberanía Alimentaria Argentina.




Difundamos y sigamos multiplicando ♥️

El Covid-19 es el resultado del modelo de apropiación de la naturaleza

Compartimos un texto elaborado por un grupo de investigadores de CONICET y Profesores de la UNC, encabezados por Sandra Díaz, quienes están realizando una convocatoria a pensar sobre las causas profundas vinculadas con sus áreas de conocimiento que nos condujeron a la pandemia y la necesidad de no repetir los errores.
Adjuntamos el texto y el link para quienes quieran adherir.



El Covid-19 es el resultado del modelo de apropiación de la naturaleza

La pandemia del virus Covid-19 ha desencadenado una crisis global que trasciende largamente el sistema sanitario y afecta a toda la humanidad. Es claro también que no es una crisis aislada sino que es parte de una crisis ambiental y civilizatoria más profunda, más duradera y más difícil de superar. Una situación que nos plantea una encrucijada histórica y por lo tanto una oportunidad: seguir por el mismo camino o cambiar de rumbo.

Como miembros del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba, especialistas en temas de ecología, ambiente, salud, alimentación y sociedad, consideramos oportuno dar nuestro punto de vista acerca de la pandemia y abrir a la discusión posibles caminos a seguir y medidas a tomar cuando entremos a la “nueva normalidad” post Covid-19.

Las infecciones virales siempre han sido parte de la naturaleza, pero esta pandemia ha sido creada por nosotros o, mejor dicho, por nuestro modelo actual de apropiación de la naturaleza. Estamos avanzando sobre ecosistemas en donde nunca antes hubo un contacto estrecho y frecuente entre personas y animales silvestres. Lo hacemos, por ejemplo, al deforestar, abrir caminos a través de bosques, selvas o humedales; y al establecer poblaciones humanas, generalmente en condiciones precarias, en las fronteras forestales y mineras. Ahí los animales silvestres entran en contacto con animales domésticos y con la gente, todos en condiciones de alta vulnerabilidad, frecuentemente inmunodeprimidos. Bajo estas condiciones, es muy fácil que los virus muten e invadan nuevas especies, salten a otros animales silvestres cautivos, a los animales domésticos y a las personas. El resto lo hacen la globalización del tránsito de mercancías y personas, la persistencia de focos de pobreza, el hacinamiento y la vulnerabilidad en muchas regiones no cercanas a la fuente original del virus, como ocurre en nuestro país.

Por eso, aun cuando logremos controlar la pandemia de Covid-19, si las condiciones propicias para la expansión de este tipo de enfermedades persisten, probablemente surgirán nuevas pandemias. Estas condiciones son el avance de las fronteras de deforestación, el tráfico de animales silvestres (vivos o a través de sus productos), la cría industrial de animales domésticos bajo condiciones de hacinamiento y, sobre todo, las condiciones de precariedad y la agobiante pobreza a la que se ven expuestos amplios sectores de la población.

La pandemia Covid-19, si bien inédita en su escala y su inmediatez, no es un hecho aislado. El cambio climático global, el deterioro acelerado de la biodiversidad, la creciente desigualdad social y la concentración de la riqueza dentro y entre países, son todos síntomas de un mismo proceso subyacente, el modelo predominante de apropiación de la naturaleza y de relación al interior de las sociedades.

Esta crisis sanitaria ha creado un espacio para reflexionar. Para ver más claras algunas características y consecuencias del modelo, para identificar algunas cosas que creíamos imprescindibles y no lo son tanto y también algunas otras que, habiendo sido relegadas, resurgen como esenciales e innegociables. Por ello, no hay que volver a la “normalidad pre-pandemia”, ya que representa una situación ambiental insostenible y socialmente injusta. No tenemos por qué retomar la marcha en una dirección equivocada. Es más, existe el riesgo concreto de medidas de reactivación económica que aceleren la trayectoria hacia un futuro que no queremos: un mundo claramente peor para la enorme mayoría de la gente y los otros seres vivos en su interacción y dependencia mutua.

Algunos principios y acciones para la post-pandemia. La que sigue no es una lista exhaustiva y no pretende excluir otras propuestas convergentes. Más bien, se trata de algunos caminos hacia una nueva normalidad, aportados desde nuestras áreas de especialidad, que nos permitan superar los modelos previos y ayudar a construir un futuro mejor. Caminos que permitan trabajar sobre las causas que generan pandemias y deterioro ambiental y social, y favorecer condiciones más sustentables, justas y equitativas. Proponemos:

a)      Garantizar el fortalecimiento y la aplicación efectiva de las normas ambientales vigentes. Un principio básico en medicina dice que, para curar, primero hay que comenzar por no dañar. Existen numerosas normas ambientales y sanitarias que se cumplen sólo parcialmente, o no se cumplen. Esto se ha exacerbado durante la pandemia, donde las instituciones estatales han reducido su capacidad de control efectivo. Es cierto que se ven más animales acercándose a parques y ciudades y un aire temporariamente un poco más limpio. Pero también en todo el mundo se han informado aumentos en el desmonte, la caza furtiva, la pesca ilegal y los abusos hacia los más vulnerables. Se podrían lograr avances importantes en salud y sustentabilidad simplemente garantizando que se cumpla lo que ya está legislado y no permitiendo que la pandemia sea usada como pretexto para relajar normas existentes.

b)      Adoptar el enfoque de “una sola salud”. Éste reconoce las interconexiones entre la salud de las personas, los animales, las plantas y nuestro entorno compartido. Por lo tanto, reconoce que los problemas de salud humana no ocurren de manera independiente de la salud de nuestros ecosistemas, entendiendo como tales no sólo a los ambientes naturales más prístinos, sino también a los espacios rurales y urbanos donde desarrollamos las actividades productivas y nuestra vida cotidiana, y donde coexistimos y nos relacionamos con otros seres vivos. Un enfoque de “una sola salud” contribuiría a una mejor toma de decisiones y a que éstas tengan en cuenta los costos y las consecuencias a largo plazo de las estrategias de desarrollo, tanto para las personas como para la naturaleza, ya que los procesos de salud-enfermedad no se pueden pensar separados del ambiente y las condiciones sociales. También supone ofrecer alternativas viables y sostenibles de trabajo digno y proteger la salud de los grupos sociales más vulnerables.

c)      Garantizar que las medidas de estímulo y reactivación económica post-pandemia propendan a la sustentabilidad y a la salud de la gente y la naturaleza. Es posible que, desde el punto de vista político, algunos consideren oportuno flexibilizar las normas ambientales y reforzar el apoyo a sectores con una larga historia de descuido por la salud humana y ambiental. Esto puede acelerar nuestra trayectoria en la dirección equivocada: más cambio climático, más deterioro de la biodiversidad, más desigualdad y nuevas pandemias. Muchas actividades que parecen ser un buen negocio en realidad no lo son si se tomaran en cuenta todos los costos involucrados, no sólo monetarios de corto plazo para un sector, sino también los sociales, ambientales y de salud para toda la población.

d)     Propiciar una transición hacia modelos económicos mucho más centrados en la sustentabilidad y el bien común. Los modelos basados en el crecimiento ilimitado, la estimulación constante del consumo y la obsolescencia programada son insostenibles. Es necesario reconocer que no es posible el crecimiento económico infinito en un planeta con recursos finitos y que el crecimiento no necesariamente implica el mejoramiento de la calidad de vida de la población en general. Para que esto suceda, deben concurrir políticas distributivas que, por ejemplo, apunten a mejorar las condiciones de empleo, salud, educación, alimentación, vivienda, y los derechos sociales. Y que a la vez garanticen el acceso a un ambiente seguro y saludable y a una relación plena con el resto de la naturaleza, los cuales son derechos inalienables de todas las personas.

e)      Transformar la matriz productiva y energética. Esto incluye a casi todas las actividades que desarrollamos en nuestra sociedad tales como producción, industria, comercio, minería, transporte, consumo y esparcimiento. Por ejemplo, la actividad agropecuaria deberá tener como primer objetivo la producción de alimentos sanos, seguros y nutritivos, que contemplen las tradiciones y hábitos de cada población, garantizando la alimentación de calidad de toda la sociedad. En su producción se deben minimizar los impactos ambientales y sociales. La agroecología ofrece una alternativa superadora, con claros beneficios ambientales, sociales y de salud. Lo propio ocurre con el sector energético, ya que dada la alta dependencia actual de combustibles fósiles y la necesidad de garantizar el autoabastecimiento es indispensable diversificar la matriz energética. Para estos desafíos se debe apostar al fortalecimiento de las capacidades científicas y tecnológicas del país. La transición hacia energías más limpias no admite más postergaciones.

f)       Desarrollar modelos de consumo que respondan a las necesidades reales de la población y que favorezcan el acceso de los sectores sociales más vulnerables. El modelo de consumo imperante es incompatible con un futuro viable y socialmente inclusivo. Mientras algunos sectores mantienen un altísimo nivel de consumo material que supera ampliamente sus necesidades, otros sectores no pueden acceder a los bienes y servicios más básicos e indispensables. Es necesario fijar políticas que desalienten el consumo de bienes y servicios superfluos y cuya producción (o sus desechos) sea perjudicial para la salud de las personas y los otros seres vivos. Los modelos de sociedad consumista se basan en fomentar el consumo irrestricto sin considerar el valor real de los bienes consumidos, y sin tener en cuenta que la producción de cualquier bien requiere materias primas, consume energía y genera residuos y contaminantes. Es necesario desacoplar la idea de bienestar y de éxito social individual y colectivo del consumo superfluo, cada vez más grande, y cada vez más acelerado. Y al mismo tiempo, se deben generar políticas que garanticen un piso de derechos para el acceso de los bienes y servicios básicos a todos los sectores de la sociedad.

g)      Integrar el cuidado de las personas y los demás seres vivos en todos los sectores de la economía y servicios. Un camino mejor implica no sólo mejores políticas de salud y ambiente. Requiere que, en las normas y prácticas en todos los sectores de la economía y los servicios, se tengan en cuenta la salud humana y el cuidado del resto de la naturaleza. Es preciso preguntarse cómo cada nueva medida, emprendimiento, o proyecto, en todos los sectores, como la agricultura, la producción de alimentos y otras mercancías, la generación de energía, el transporte, el desarrollo urbano y de la infraestructura, califica en función de estos requerimientos. Es necesario crear una nueva institucionalidad que permita reordenar los modelos de gestión política del Estado y que permitan articular acciones transversales entre las distintas instituciones. Cuidar las personas, cuidar la naturaleza, es el único camino que hoy conocemos hacia un futuro mejor. Es por lo tanto una inversión estratégica, no un gasto soslayable.

Un futuro resiliente, sustentable y equitativo es posible, pero para ello primero debemos permitirnos pensarlo. Y sobre esa base, implementar un cambio transformador. La creatividad, la abnegación, la solidaridad y el cuidado mutuo demostrados por la vasta mayoría de la población en esta crisis indican que es posible.


Sandra DÌAZ. CONICET – Universidad Nacional de Córdoba.
Alberto Edel LEÓN. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.
Carlos PRESMAN. Universidad Nacional de Córdoba.
Alicia GUTIÉRREZ. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.
Gabriel BERNARDELLO. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.
Marcelo CABIDO. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.
María Angélica PERILLO. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.
Walter ROBLEDO. Universidad Nacional de Córdoba.
Laura VIVAS. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.
Daniel CÁCERES. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.
Mónica BALZARINI. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.
Joaquín NAVARRO. CONICET - Universidad Nacional de Córdoba.

domingo, 19 de abril de 2020

Encuesta: Percepción del ruido durante la pandemia COVID-19

En el marco del año internacional del sonido, el Centro de Investigación y Transferencia en Acústica (CINTRA, CONICET–UTN FRC) realiza esta encuesta para comprender mejor cómo los humanos están relacionados con su entorno sonoro, especialmente durante el período de la pandemia COVID-19. Las respuestas se analizarán y brindarán información útil para conocer más sobre el tipo de entorno sonoro que queremos y necesitamos.

La participación es voluntaria y anónima. Puede decidir no participar y/o dejar de contestar en cualquier momento, sin que esto acarree ningún perjuicio. Responderla llevará aproximadamente 10 minutos.

Muchas gracias por colaborar.


Encuesta: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdNj_05-W0vuDQNRcX9oaYTq2HeerrzABX8SN7LK3Mv8Q2N8w/viewform

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Nota: Agroecología: un modelo de producción tan necesario como sustentable



Por Nahuel Maciel
EL ARGENTINO
“Con el objetivo de transformar la realidad de nuestras tierras, organizaciones y productores trabajan en conjunto con el campo de la ciencia y la tecnología por una forma de producir alimentos que rompa la lógica destructiva del modelo agroindustrial y abrace la biodiversidad de la naturaleza”, señala el informe al que accedió EL ARGENTINO.
“De esto trata la agroecología: hacer agricultura con una perspectiva ecológica que considere las interacciones entre personas, suelos, animales y cultivos. Este modelo percibe al suelo como un organismo vivo y busca, a través del conocimiento y comprensión de sus ciclos, lograr un equilibrio que ayude al control natural de las plagas y aumente la capacidad de resiliencia de los ecosistemas”, destaca Cauce.
“Las prácticas agroecológicas promueven la conservación de la tierra, el agua, la energía y los recursos biológicos; permiten un aprovechamiento de procesos naturales (recicla nutrientes y materia orgánica, utiliza malezas como forraje, estiércol como fertilizante); se trata, en síntesis, de un modelo de producción sustentable, arraigado en una ética del cuidado”, señala el informe. 
Actualmente en Entre Ríos se llevan adelante distintas experiencias de producción agroecológica y en transición a la agroecología, tales como el emprendimiento Minhoca (Tabossi), la granja agroecológica La Porota (La Picada), la huerta agroecológica municipal (Gilbert), estancia San Luis (Gualeguaychú), estancia Villa Parquecito (Paranacito), área productiva reserva Las piedras (Gualeguaychú) y Los Yerbatales (costa Uruguay Sur).

Antecedentes

Los antecedentes que permiten desarrollar en Gualeguaychú –como en otras localidades- una alternativa al actual modelo productivo dependiente de los agrotóxicos son muchos.
Tal vez el más inmediato –como el más participativo- haya sido la Ordenanza contra el Glifosato que se aprobó el año pasado.
En este marco, es oportuno recordar algunos fundamentos de dicha Ordenanza que lleva el número 12.216/18, aprobada por el Concejo Deliberante de Gualeguaychú, de acuerdo al Expediente Nº 6104/18.
Esta iniciativa se aprobó gracias al proyecto articulado con la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad, que propuso la prohibición de utilización de Glifosato en el ejido de la ciudad.
En los considerandos se aportó que “la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), ámbito especializado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), confirmó la vinculación entre el herbicida glifosato y el cáncer, incluyéndose en el Grupo 2ª de principios activos que se clasifican como probables carcinógenos para los seres humanos”.
Además, se dio cuenta que esa información “ha sido receptada en diversas localidades, municipios y comunas de nuestro país, estableciendo la prohibición expresa del Glifosato en campos destinados a la producción de soja transgénica, maíz, girasol, algodón, cítricos, manzana, pera, membrillo, uva, yerba mate, pinos, trigo, entre otros; a lo largo de todo el territorio argentino”.
Y agrega que “luego de un año de exhaustivo trabajo de 17 expertos científicos de once países, el máximo espacio para el estudio del cáncer de la OMS categorizó al Glifosato, agroquímico más utilizado del mundo, pilar del modelo transgénico, en la segunda categoría más alta vinculada a la enfermedad”.
Y se expresó que “los relatores especiales de la ONU, Hilal Elver y Baskut Tuncak, presentaron un estudio ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas, el 7 de marzo de 2017 en Ginebra en el que manifestaron el peligro del uso de pesticidas, responsable de 200 mil muertes al año por envenenamiento”.
En consonancia con lo ese informe, “científicos del CONICET publicaron en 2016 un estudio en el que dictaminaron la presencia de altos niveles de Glifosato y su degradación en toda la cuenca del Paraná, encontrándose que en el fondo de los ríos hay tres o cuatro veces más partículas de Glifosato que en los campos”.
Como dato ilustrativo se recordó que de acuerdo a las “estadísticas de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), en 2012 se vendieron 182 millones de litros de Glifosato. Más de 28 millones de hectáreas fumigadas en Argentina, siendo el agrotóxico más utilizado en el país, elemento fundamental a la hora de analizar la problemática y sopesar su prohibición”.
Además, se recalcó que “por la nueva clasificación, el Glifosato es tan cancerígeno como el PCB (compuesto químico que se usaba en los transformadores eléctricos, hoy prohibido) y el formaldehído, ambos miembros del Grupo 2A”.
También en esos considerandos se recordó la cronología de participación que derivó en la presentación de la Ordenanza.
Desde diciembre de 2017 a marzo de 2018, en el marco de las Comisiones Conjuntas se recibió a distintos actores que por su actividad laboral, compromiso profesional y conocimientos técnicos se veían particularmente interesados en el tratamiento de la temática, aportando sus experiencias y consideraciones, tales como el Colegio de Profesionales de la Agronomía de la Provincia de Entre Ríos; representantes de empresas del sector comercial de agroinsumos; mesa de enlace local (Federación Agraria y Sociedad Rural Gualeguaychú); organizaciones ambientales locales (Fundavida, Asamblea Ciudadana Ambiental Gualeguaychú, Salvemos al Río, Vecinos Autoconvocados, Colectivo Me hago cargo, entre otras), a la señora Natalia Bazán, madre de la niña Antonela González; mesa de enlace provincial (Federación Agraria Entre Ríos, Sociedad Rural, FEDECO y FARER), INTA, SENASA, integrantes del Foro Ambiental Gualeguaychú, productores agropecuarios locales, AAPRESID, al bioquímico Daniel Verzeñassi, a la bióloga zoóloga Adriana Manzano -investigadora del CONICET-, al doctor Damián Marino de la Universidad Nacional de La Plata, a representantes de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), al doctor Marcos Filardi, abogado especialista en Derechos Humanos y Soberanía Alimentaria de la UBA, entre otros.
Así, se dio cuenta que el Concejo Deliberante “propició un debate y un diálogo con la comunidad inédito en la materia, recibiendo a todos los actores interesados, consultando a universidades, científicos, productores, organizaciones sociales y ambientales, entes estatales con conocimiento en la materia”, entre otros.

La experiencia en Las Piedras

En la Reserva Natural de Usos Múltiples Las Piedras, se está desarrollando un novedoso proceso productivo vinculado con la agroecología, que da testimonio que otro modelo productivo es posible.
En julio pasado en Gualeguaychú –a través de la Unión de los Trabajadores de la Tierra (UTT)- se presentó una propuesta técnica para la producción de cultivos extensivos de cereales, oleaginosas y granos alimenticios agroecológicos en zonas lindantes a escuelas rurales de Entre Ríos.
Este proyecto es el resultado de la participación de la UTT en el tercer encuentro del Foro de Agroecología que se realizó en el Concejo Deliberante de Gualeguaychú el pasado 28 de junio.
El documento presentado propone que esta iniciativa no solo podría generar posibilidades de alta rentabilidad productiva en los alrededores de las escuelas rurales, sino que también apunta a generar espacios de intercambio, capacitaciones para productores, huertas educativas didácticas y biofábricas que podrían generar fertilizantes para mil hectáreas.
El documento base de la propuesta fue elaborado por el Consultorio Técnico Popular (COTEPO), que busca generar procesos de asesorías, capacitación, intercambios y diálogo sobre la organización de los sistemas de producción de alimentos abordando la temática de forma integral, fomentando la autoproducción de semillas, el desarrollo de biofábricas, la generación de plantineras agroecológicas, la puesta en marcha de procesos de investigación participativas y la articulación de la producción con la comercialización, entre otras propuestas.
Además, el Municipio a través del Plan de Alimentación Sana, Segura y Soberana (PASSS) canaliza todo este tipo de acciones como la que se realiza en conjunto con la UTT sobre asesoramiento para la producción agroecológica local, la instalación de una biofábrica y el acompañamiento a productores.

Ejemplos concretos

EL ARGENTINO ha recorrido la Reserva Las Piedras en varias oportunidades en los últimos cuatro años (de manera periódica, sin previo aviso, también en otras ocasiones aceptando invitaciones oficiales, p acompañando a visitantes y científicos e incluso de manera solitaria) y fue testigo de un avance productivo que es modelo en la región.
Un claro ejemplo de ello es la producción de huevos pastoriles que se implementó a través de un acuerdo entre el Plan de Alimentación Sana, Segura y Sustentable (PASSS) y la Cooperativa EcoGualeguaychú del Ecoparque, por el cual se construyó un gallinero móvil (sí, con ruedas) que permite fertilizar el suelo de los cultivos agroecológicos del área productiva y simultáneamente proveer de huevos con una gran calidad nutricional.
Aproximadamente este gallinero puede albergar a 200 gallinas ponedoras y su diseño cuenta con picos para tomar agua, nidos que permiten la cosecha manual de los huevos desde el exterior del gallinero, además de un sistema de apertura y cierre con sensor solar y un tanque que permite la recolección de agua de lluvia con el fin de rellenar los bebederos.
El piso del gallinero está fabricado con una malla metálica que permite que el estiércol caiga directamente en la tierra. El sistema se completa con una red eléctrica de 100 metros de longitud con el fin de perimetrar cada parcela dentro de las cuales pastorean las gallinas. Una vez agotado el pasto en el área elegida, se vuelven a colocar las redes en otra zona. Esta técnica conocida como “pollo-tractor” permite lograr una fertilización natural dentro de un campo ya que el gallinero se traslada a las distintas parcelas que quedan desmalezadas, abonadas y listas para sembrar, explicaron los trabajadores de la Reserva Las Piedras.
Por otro lado, se inició la siembra de cultivos agroecológicos que permiten producir y elaborar el propio alimento de las gallinas, con lo cual se procura cerrar un circuito autosustentable debido a que todos los insumos se generan en el mismo predio. Estos métodos, tradicionales dentro de la agroecología, cumplen también una función educativa y demostrativa tanto para los productores como para las escuelas y organizaciones interesadas en los objetivos propuestos por el PASSS.
En estas 312 hectáreas se está transformando el predio en algo productivo, pero con sello agroecológico. Esta iniciativa está también vinculada a la creación de un banco de semillas, al cuidado del río Gualeguaychú, a la producción de alimentos (horticultura, plantación de especies frutales y nativas, ganadería mediante el sistema de pastoreo Voisin) y la recuperación del monte nativo, tan indefensos hasta la llegada de esta propuesta que es un ejemplo claro de que otro modelo es posible.